Como el sábado pasado, después de las fiestas, los tucumanos se volcaron masivamente a la zona de El Cadillal, para disfrutar del espejo de agua y de la sombra de los árboles para un sueño reparador. También hubo controles de alcoholemia y otras medidas de seguridad para que la jornada resulte un disfrute en familia.
DONDE HAY UNA NECESIDAD, HAY UNA OPORTUNIDAD DE NEGOCIO. Un vendedor de gorras ofrece su mercadería a la gente.
GRANDES Y CHICOS. La zona turística atrajo a grupos familiares que eligieron pasar el día en El Cadillal, el primero del año, con carpas y sombrillas.
TODOS AL AGUA. Algunos a la sombra de los árboles de las orillas y otros bajo el ardiente sol se metieron al río para soportar mejor el calor.